Nuestro pregonero de este año es el Profesor y Académico de la Real Academia de Ciencias, Bellas Artes y Buenas Letras "Luis Vélez de Guevara" de Écija D. Antonio Miguel Capdevila Gómez






 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 




 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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PREGÓN de la ROMERÍA de la VIRGEN DE LINARES 2009
por EL ACADÉMICO: D. Antonio Miguel Capdevila Gómez

PREGÓN DE LA ROMERÍA DE LA REAL HERMANDAD DE NUESTRA SEÑORA, LA PURÍSIMA CONCEPCIÓN DE LINARES.

Antonio Miguel Capdevila Gómez

Córdoba, 24 de abril de 2009

A.M.D.G & B.V.M.

DE ORDEN DE NUESTRO PADRE,
DUEÑO DE TIERRAS Y CIELOS,
CON LA ANUENCIA DE SU HIJO,
QUE, ANTES DE NACER LOS TIEMPOS,
ESTÁ SENTADO A SU DIESTRA
Y POR DESIGNIO SECRETO
VINO A ENGENDRARSE A NOSOTROS,
Y ASÍ NOS TRAJO EL CONSUELO
QUE REDIME DEL PECADO
Y NOS LLEVA HASTA EL ETERNO
PARAÍSO, QUE ES MORADA
DEL TRINITARIO MISTERIO.
AQUIESCENCIENTE RAFAEL,
PERPETUO CUSTODIO NUESTRO;
CON LA VENIA DE MARÍA,
EL RELICARIO MÁS BELLO
QUE PUDO OFRECER EL HOMBRE
A SU CREADOR VERDADERO,
Y QUE AQUÍ SIENDO PASTORA
QUE NOS CONDUCE HASTA EL CIELO,
SIENDO SERRANA PALOMA
QUE NOS SOSTIENE EN SU VUELO
DE LINARES LA LLAMAMOS
INMOLADOS EN EL FUEGO
DE LOS RAYOS QUE LA NIMBAN
CON EL FULGOR DEL ENSUEÑO.
VUELVE A NOSOTROS TUS OJOS,
ESE MIRAR HECHICERO
QUE HASTA TUS PLANTAS NOS LLEVA
POR EL CAMINO ROMERO.
PRÉNDENOS EN LA SONRISA
DE TUS LABIOS, QUE UN REQUIEBRO
SE ESCAPA DE NUESTRAS ALMAS
PARA HACERNOS PRISIONEROS
DE QUIEN PURA ENTRE LAS PURAS
POR CELESTIALES OTEROS,
NOS CONDUCE A LAS MAJADAS,
POR VEREDAS Y SENDEROS
HASTA APRISCOS PROMETIDOS
A QUIEN CUMPLE SUS PRECEPTOS.
A TODOS SE HACE SABER
DE ORDEN DEL PADRE ETERNO,
QUE NOS HA VENIDO MAYO,
QUE FLORECEN LOS CANTUESOS,
QUE SE APRESTAN LAS CARROZAS,
QUE RETORNAN LOS ANHELOS,
QUE EN EL ALBO SANTUARIO
NOS CONVOCA A SUS ROMEROS
LA MÁS BELLA GENERALA
DE UN EJÉRCITO DE BESOS
PARA ESE NIÑO BENDITO
QUE NOS MIRA SONRIENDO.
Y ES POR ESO QUE ESTA NOCHE
PROCLAMAMOS A LOS VIENTOS,
ARRACIMADOS EN ROSA
VOLANDERA ENTRE LOS VERSOS,
COROLA DE DEVOCIONES,
PÉTALOS DE SENTIMIENTO,
QUE AL FIN HA LLEGADO EL DÍA
Y LA VOZ DEL PREGONERO
VA A SER LUZ, SUSPIRO Y PROSA,
RIMA Y FLOR, CARICIA Y VERSO,
PARA CLAMAR ORGULLOSA
DESDE ESTE MISMO LICEO
QUE APENAS NACIDO MAYO,
COHETES LLEGAN AL CIELO,
QUE SALE LA ROMERÍA ,
QUE COBRAN VIDA LOS SUEÑOS
QUE A LINARES SUBE CÓRDOBA
Y ALLÍ LA ESPERA EN SILENCIO
LA PRECIOSA CAPITANA
DE ESTA TIERRA DE MISTERIO.
POR ORDEN DE LO MÁS ALTO,
LO PROCLAMA EL PREGONERO.

 

Excelentísimas e Ilustrísimas autoridades civiles y religiosas; Sr. Presidente y directivos de la Agrupación de Hermandades y Cofradías; Representaciones de instituciones de nuestra ciudad, Rvdo. Padre Consiliario, Hermano Mayor, Junta de Gobierno, hermanos y hermanas de la Real Hermandad de Ntra. Señora la Purísima Concepción de Linares, Romera Mayor y corte de honor, señoras y señores:

Honor, gratitud y responsabilidad, sentimientos que se agolpan en el alma y en la mente de todo pregonero al aceptar la misión encomendada. Honor porque, en estos tiempos dominados por el más fiero materialismo, su altruista labor no encuentra mejor pago que el íntimo orgullo y la profunda satisfacción por la confianza que le manifiestan quienes le destinan a este menester. Gratitud, porque ocupar este estrado en un día como el de hoy es momento irrepetible para cualquier cordobés que ame a su tierra, su esencia y sus tradiciones. Y hallarnos en este mismo momento en este trance deja en nosotros una deuda de agradecimiento permanente hacia los hermanos/as de la Real Hermandad de Nuestra Señora, la Purísima Concepción de Linares, y en especial hacia su Hermano Mayor y miembros de su Junta de … Servicio, que es en verdad y no gobierno lo que se ejerce desde los puestos que ocupan. Por eso, gracias, hermanos de Linares por vuestro acuerdo, por esa decisión que hoy me permite cantar a la rosa de los vientos la grandeza y la belleza de vuestra bendita Titular y anunciar lo que, a fin de cuentas, todo el mundo ya conoce, que se acercan sus fiestas y que su singular romería nos convoca a un peregrinaje de luz y de fe, de amor y de sentimiento, que ha de culminar en el albo caserío de su santuario. Gratitud que, por otra parte, hemos de ofrecer también en estos compases iniciales a nuestra presentadora, que, como predecesora en esta misma misión, se ofrece como faro y guía, como veleta que muestra el sendero de brisa y de esperanza por el que han de marchar el verso y la plegaria. Y responsabilidad; responsabilidad porque, aceptada la tarea, ésta debe hacerse bien, procurando en todo momento no defraudar vuestra confianza, en la certeza de que, obrando según este propósito, siempre sabréis disculpar indeseados errores. Responsabilidad porque, embarcados en la labor, si repasamos la nómina de quienes ya cantaron a la Virgen Capitana , encontramos una pléyade de intelectuales que agavilla en notable haz lo más granado de la cultura cordobesa de las últimas décadas, ejemplo singular de una cordobesía que ojalá pudiéramos emular. Responsabilidad, alegría y nostalgia porque, leyendo esta relación de pregoneros, encontramos hace ya dieciséis años, el nombre de mi propio padre, que ya caminó por esta vereda de cariño que ahora iniciamos, y que, sin duda, estará asomado a alguna de las barandas del mismo cielo, orgulloso y vigilante, para levantarnos si algún tropiezo nos sorprende en esta mariana senda.

A pesar de las nuevas tecnologías, cuando cobran vida en la soledad del autor los primeros hilvanes, las sensaciones siempre se repiten; de un lado, la blancura inmaculada y desafiante del papel; de otro, la pluma en la mano. Y como oficiante de este maridaje incierto, un torbellino de sentimientos que nacen para dar vida al pregón, para llenar sus venas y sus arterias con la sangre azul de la tinta. Mas, como ya recogía en la publicación de la Real Hermandad , ante la encomienda de loar a la Purísima Concepción de Linares en las vísperas de sus días más gozosos, la duda asalta a su ocasional heraldo. ¿Qué pregonar?; ¿qué decir que no se haya dicho ya a lo largo de los años? Para quien salda la deuda del padre Adán ganándose el pan intentando llevar a rebeldes caletres los rudimentos de una ciencia madre y maestra como es la Historia , es tentador glosar una vez más la historia de la Virgen Capitana , su vinculación a la egregia figura del Rey Fernando, su mediación varias veces centenaria, su protección en aquellos días de lucha contra el francés. O, como posible alternativa, bosquejar, al modo de los pintores románticos, un friso costumbrista en el que se amalgamen la estampa clásica de los romeros y romeras con las notas de las populares coplas de Ramón Medina, el arrullo cantarino de los arroyuelos de Pedroche y Linares con la Salve en el Puerto, el cante en las gargantas con el humo de las candelas, el vino y la plegaria, el cohete y la flor. No sería, por otra parte, camino errado transitar las sendas de la antropología, poner de relieve el complejo y peculiar entramado de la religiosidad popular en Andalucía o, por encima de consideraciones religiosas o devocionales, proponer una inmersión en eso que llamamos ‘lo cordobés', buscando en la romería de Linares un distintivo peculiar de nuestro modo de ser y entender.

El dilema también alcanza al ámbito de la forma; ¿hacia qué inclinarnos? Por la prosa, firme y sencilla, comprensible y adecuada para exponer teorías, razonamientos y propuestas; o, ¿mejor por el verso?, pretendiendo despertar las emociones, recurriendo al ritmo y a la rima para cantar la belleza de la Purísima por excelencia, la sinfonía en cal mayor de los parajes serranos, el color y la fragancia de una vegetación colorista y agreste, como un jarrón permanente a los pies de la Señora en el que tienen cabida el cantueso y el tomillo, el espliego y la barba de capuchino, la alegría y el romero, la mejorana y la melisa.

Y ante las disyuntivas, nada mejor que las actitudes salomónicas; un poco de todo, una pizca de cada ingrediente para cocinar un perol de sentimientos, para anunciar lo que es de todos, año a año, conocido, para ahormar una oración que, al mismo tiempo, sea ruego y convocatoria. Ya están preparadas las carrozas, ya están los corazones dispuestos; acudamos prestos y solícitos a la llamada de la Virgen soberana, recémosle, ahora, al comienzo de nuestro Pregón, para invocar su ayuda y su aliento, con los versos de un soneto:

 

REINA BENDITA, CÉFIRO DE PRIMAVERA,
INMACULADO MANANTIAL DE LA ESPERANZA ,
ROSA QUE ENTRE LAS ROSAS NOS ESPERA
GOZOSA COMO UN FARO EN LONTANANZA.
CAUDAL DE TODO AMOR, LUZ LA PRIMERA ,
SEÑORA DE ESTA SIERRA A LA QUE ALCANZA
DULCE UN BESO DE SOL CON LA QUIMERA
DE SECAR LA FUENTE DE TUS LÁGRIMAS.
CON GARBO DE PRINCESA Y DE SULTANA,
ENTRE ENDRINOS, ENCINAS Y PINARES
NOS VINO TU TRONÍO Y TU BELLEZA;
Y AQUÍ TE PROCLAMAMOS CAPITANA,
ADORANDO BAJO EL NOMBRE DE LINARES
LA GRACIA SINGULAR DE TU REALEZA.

 

Una devoción que se aproxima ya a los ocho siglos de antigüedad parece obligarnos a una incursión por la historia. Nunca será ociosa la remembranza de aquellos días en los que los nombres de los almogávares Ruiz Tafur y Ruiz de Argote o del esforzado Alvar Colodro anteceden la llegada a las proximidades de la ciudad del rey Fernando III, seguramente en febrero de 1236. No era la Córdoba de Aben Hud la urbe poderosa y pujante de los años dorados del califato; antes al contrario, en las distintas taifas o en los intentos reunificadores de almorávides y almohades, no había destacado especialmente la otrora capital de al-Andalus, hacia la que, una vez conquistadas diversas plazas en tierras de Jaén, se dirigía el monarca que muchos años después, en 1671, sería canonizado por el pontífice Clemente X y que con su actuación no hacía sino extender su dominio sobre las tierras que correspondían a la expansión castellanoleonesa en virtud de tratados que, como los de Tudilén o Cazorla se habían firmado con la corona aragonesa, ocupada en aquellos años del siglo XIII por otro de los grandes personajes de nuestra Reconquista, el monarca Jaime el Conquistador. No entraremos, por no parecernos ni lugar ni ocasión, en los avatares de la toma de la ciudad, concluida el día 29 de junio, y que la Hermandad de Linares conmemora cada año con solemne función litúrgica, ni en el ceremonial de la entrada en ella del propio rey una semana después, llevando la luz de Cristo hasta la mezquita, desde entonces catedral de Santa María la Mayor y comenzando a ordenar la erección de los templos más característicos de Córdoba, denominados ‘fernandinos' en recuerdo del rey reconquistador. Todas estas gestas quedan recogidas en las crónicas que dan cuenta de la recuperación de nuestra tierra para la Cristiandad ; pero, donde las fuentes históricas no alcanzan, llegan la leyenda y la tradición, barnizando visiones e interpretaciones con la pátina de lo auténtico, o las representaciones de los artistas, para dejar en sus lienzos una epopeya de yelmos y armaduras, turbantes y penachos, corceles y chirimías.

Y es en este contexto en el que ubicamos el Real Sitio del rey Fernando en los parajes del santuario, sobre la colina que los musulmanes usaran de antiguo como atalaya, y queremos ver en un nicho dentro de ésta la primera hornacina para la Virgen Capitana , para aquélla a la que el mismo rey llevara en el arzón de su montura como protección continua para su persona y sus mesnadas. La realidad es que no poseemos un documento definitivo que asevere sin ningún genero de dudas lo que aquí afirmamos de Nuestra Señora, la Purísima Concepción de Linares, e incluso, es cierto que son diversas las hipótesis que se barajan para justificar su original advocación. Pero sí hay una verdad por encima de cualquier duda: que los cordobeses lo creemos así por los siglos de los siglos, y así nos basta para encumbrarla como la devoción mariana más antigua de esta tierra bendita. Los trabajos de eruditos como Enrique Redel en los albores del pasado siglo o los de quien ocupara este estrado en 1982 y 1988, don Manuel Nieto Cumplido nos alumbran sobre la historia de la imagen y la de su Hermandad, de antiquísimas raíces, por más que la actual corporación devenga directamente de la reforma estatutaria aprobada por el prelado Alburquerque en mayo de 1861, al tiempo que nos dan cuenta de las sucesivas visitas que la Reina de Linares ha hecho a este su señorío, con hitos como la de junio de 1808, que da origen al conocido como milagro de la salvación de la hodierno basílica de San Pedro, la estancia durante la contienda fratricida en San Lorenzo, los solemnísimos cultos conmemorativos del 750º aniversario de la Reconquista de la ciudad en el primer templo de la diócesis o, por no extendernos en esta relación, su estancia de varios meses en el taller de don Miguel Arjona, cuyas sabias manos fueron las encargadas de proceder a la última restauración de la venerada Imagen, concluida en 1994. Con su magisterio y sabiduría, el imaginero y restaurador devolvió a la talla sus esplendores de otros tiempos y nimbó su efigie de nuevo con el brillo de sus rayos, sin duda con tanto cariño como el de quien gubiara a la divina Reina de la serranía. Talla anónima; un misterio más cuya resolución no nos importa, por más que el poema nos lleve a cuestionarnos

¿QUIÉN TALÓ PARA TU IMAGEN LA MADERA?
¿QUIÉN GOBERNÓ LA GUBIA ENAMORADA
QUE HIZO NACER TU GRACIA DESBORDADA
EN RAYOS DE SUBLIME PRIMAVERA?
¿QUIÉN TE EFIGIÓ, EXCELSA MEDIANERA,
ENTRE CÓRDOBA Y LA GLORIA SIEMPRE ANSIADA?
¿QUIÉN HIZO DE ESTE TEMPLO TU MORADA,
QUIÉN TOMÓ DEL DÍA LA LUZ PRIMERA?
SEÑORA DEL AMOR, CADA MAÑANA
EN LA SILENTE QUIETUD DE TU CAPILLA
ACUNAS A TU HIJO SILENCIOSA.
¿QUIÉN TE ENSEÑÓ LA LETRA DE ESA NANA?
¿QUIÉN DEJÓ ENCARNADO EN TU MEJILLA
EL RUBOR NEMOROSO DE LA ROSA ?

 

Sirva todo lo hasta aquí expuesto como somero recorrido, de la mano de Clío, para recordar a todos los presentes, en estas vísperas de la romería de 2009, la larga y enjundiosa historia de la Hermandad de Linares y lo longevo de la devoción a su Titular. Salde, asimismo, con estas líneas el pregonero su deuda con la madre Historia. Pero, una vez limpiado el polvo de las centurias, busquemos el hoy de la corporación, el presente que estallará con el humo de los cohetes el primer domingo de mayo para mostrarnos la cara más actual del cariño de Córdoba, de sus gentes, de sus peñas y, sobre todo, de los hermanos y hermanas de Linares hacia su eterna generala.

La vida de una Hermandad se prolonga a lo largo de cada año y tiene detalles y facetas a veces muy desconocidos para quienes son ajenos a ella. Así sucede con cada una de las Cofradías penitenciales, con cada una de las Hermandades de Gloria y, como no podía ser menos, con esta de Linares, cuya romería, indudablemente, es bien conocida por miles de cordobeses, pero, que al margen de este ‘día grande', tiene una vida intensa y diversa a lo largo de los meses. Numerosas son las eucaristías compartidas por sus hermanos, muchas de ellas con hitos tan significativos como la conmemoración de la festividad de San Fernando o el aniversario de su toma de la ciudad en 1236, el Corpus Christi, los cultos en honor de San Rafael o de la Inmaculada Concepción , con la siempre entrañable presentación de los niños a la Virgen y, sobre todo, el Triduo en el que se inserta la jornada romera que pregonamos y que concluye con el siempre especial segundo domingo de mayo; una semana después de la concurrida romería, en la intimidad de su santuario serrano, abierto a todos pero, realmente en compañía sólo de los más cercanos a la Purísima Capitana , concluye el Triduo en honor a su excelsa Titular, se hermosea aún más su hermosura con la alegre ofrenda floral y, ya más próximo el atardecer, el momento mágico en el que la granada carmesí del astro rey se desangra sobre las lomas de la serranía, se la procesiona con íntimo fervor por los aledaños de la que fuera vieja atalaya.

Alfombra de flores para la rosa de las rosas; si todo el año perfuman a la reina de Linares las esencias de las florecillas silvestres que se derraman, colina abajo, bailando un vals de ensueño con el agua del arroyo, en esta jornada un arco iris vegetal besa las divinas plantas de María. No faltan el rojo del clavel o del hibisco; el amarillo del antirrino o de las astromelias; el añil y el violeta de las jacarandas o de las lilas; el naranja de la herbera o la capuchina; el verde de los tallos que pugnan por alzarse y acariciar, en un juego invisible, al Niño que, gozoso, exulta de alegría ante tan colorista algarabía. Flores de Córdoba; colores de los alhelíes, de las begonias, de las calas y las caléndulas, del tulipán, del gladiolo, de la magnolia, de la madreselva, de la margarita y de la pasionaria, tonos que, unidos en vínculo de permanentemente amor, alumbrarán el blanco de la paz y la pureza. Mas, para que tal prodigio se obre, para completar el más albo espectro, aún son precisas unas gotitas del azul que palpita en la felicia, la anchusa o, incluso, en alguna peculiar hortensia, y que, sin embargo, no es tan fácil conseguir por estas tierras. Por eso en esta mañana gozosa de mayo, para poder regalarte el color más celestial, el pregonero sigue la senda de un maestro de maestros, la estela de un gaditano universal como fue el gran poeta Francisco Montero Galvache, el que, como margarita deshojada, pregonara un año sí, otro no, en diversas ocasiones nuestra Semana Santa. El vate se rindió al azul de Córdoba y lo aprehendió en su corazón, lo detuvo sobre un mar de capirotes, se enamoró de él hasta celestizar el aire de la ciudad de nuestros anhelos. Por eso, fieles al ejemplo del bardo que en su palabra nunca muere, en búsqueda del ansiado presente que permita dar forma a un arco iris etéreo y eterno que, como peana o media luna, sostenga liviana a nuestra Madre en su capilla, convirtamos el verso apasionado en la flor más azulada, en joya imaginaria que, como mariquilla de zafiros, quede prendida al pecherín de la Reina Inmaculada.

¡QUÉ PUEDO, MADRE, LLEVAR
DESDE CÓRDOBA A TU LADO!
TAL VEZ, SEÑORA, SU LUZ,
PARA QUE ALUMBRE LOS PRADOS;
ACASO, REINA, SU SOL
PARA AL NIÑO CALENTARLO;
QUIZÁS SU RUMOR DE FUENTES,
QUIZÁS SU AROMA DE NARDO.
¿QUÉ PUEDO, MADRE, TRAERTE
DE CÓRDOBA COMO REGALO?
POR LOS SIGLOS DE LOS SIGLOS
LOS PINTORES HAN PINTADO
A LA PURA INMACULADA
CUBIERTA CON AZUL MANTO;
POR ESO, MADRE, DE CÓRDOBA
TE LLEVARÉ ALBOROZADO
COMO MI OFRENDA AMOROSA
SU CIELO DE AZUL LABRADO,
AZUL DE SU SANGRE NOBLE,
EL AZUL MÁS AZULADO.
AZUL POR EL QUE PRENDIDA
MURIÓ DE AMOR UNA ESTRELLA;
AZUL DE SUEÑO Y DE VIDA
COMO EN LA MAÑANA AQUELLA
QUE TE DEJÓ SORPRENDIDA
UN ARCÁNGEL DE VOZ BELLA
AL PROCLAMARTE ELEGIDA,
LA MÁS BELLA ENTRE LAS REINAS.
AZUL TAN SUTIL Y CLARO
QUE ES AZUL DE LUZ Y DE ARA,
AZUL QUE INFANTIL SOÑARA
ESE NIÑO SONROSADO
QUE SE DUERME CONFIADO
AL CONJURO DE TU NANA,
EXTASIADO EN LA MIRADA
QUE REFLEJA EN FIRME TRAZO,
EN EL MÁS RENDIDO ABRAZO
TU BELLEZA SOBERANA.
MAÑANA QUE CON DELIRIO
LLEVA A LINARES SU PRENDA,
MAÑANA DE AZULES LIRIOS
PARA LA VIRGEN MORENA.
AZUL DE CANDELA Y CIRIO,
AZUL DE EMOCIÓN INTENSA,
PASIÓN CELESTE DE AMOR
QUE AL SANTUARIO TE LLEGA,
DE AZUL ETERNO ES LA FLOR
QUE MI CÓRDOBA TE ENTREGA,
POR SER LA MADRE DE DIOS
COMO SU MÁS FIRME OFRENDA

Junto a los cultos litúrgicos, las jornadas de convivencia entre los propios hermanos, las horas compartidas con los colectivos más desfavorecidos o castigados por la enfermedad y el dolor, la siempre desconocida labor social,… En fin, teselas de un mosaico que cobra singularidad el primer domingo de mayo, en el día por excelencia de la madre de Linares, pero que son todas precisas para dar sentido a la existencia de una Hermandad, tan necesarias como los momentos de mayor intimidad, las visitas personales a la ermita, las respuestas a un impulso de origen desconocido, pero que lleva a sus devotos a encaminarse, eternos peregrinos, al santuario encalado; un olifante insonoro parece resonar en sus almas, un reclamo inexplicable actúa como bendito imán; no saben por qué, no pueden explicarlo, pero sienten una llamada imperiosa, una convocatoria que nace en las pupilas de María Santísima.

¿QUÉ GUARDAN, MADRE, TUS OJOS,
TUS OJOS, MADRE, QUÉ GUARDAN?
¿QUÉ COBIJA SU SILENCIO
PARA QUE TODA MIRADA
SI LOS CONTEMPLA UN MOMENTO
QUEDE POR SIEMPRE EXTASIADA?
¿QUÉ TIZONES, QUÉ CANDELAS
VIENEN A PRENDERTE EL ALMA
DEL DESEO DE ENCENDERSE
Y LLEGAR A LAS MORADAS
CELESTIALES QUE CALIENTAN
LOS RESCOLDOS DE TUS LLAMAS?
¿SERÁN ACASO JARDINES
DONDE EL AIRE SE REMANSA
ENTRE ALJIBES Y ENTRE ROSAS,
ENTRE DOMPEDROS Y DALIAS?
¿SON CLAROS EN LA FLORESTA
DONDE LA SOMBRA SE HERMANA
CON LA ZARZA Y EL MADROÑO,
EL POLEO Y LA MEJORANA?
¿ES QUE VERDES VERDEMARES
CON OLAS DE ESPUMA Y PLATA
NOS LLEVAN HASTA LAS PLAYAS
DE AQUELLA GLORIA ANHELADA
DONDE RESTAÑAS HERIDAS
CON EL CAUDAL DE TU GRACIA?
¿ACASO SON DOS LUCEROS,
VIRGEN SANTA, CAPITANA,
QUE ETERNOS ALABARDEROS
SIEMPRE MANTIENEN SU GUARDIA
PARA CUIDAR CON ESMERO
A LAS GENTES QUE TE AMAN?
¿QUÉ REFULGE EN SUS ADENTROS?
¿CON QUÉ BRILLO NOS RECLAMAN?
¿QUÉ SON, SINO PARA TODOS
DIVINA Y BENDITA ARCA,
COFRE DE LAS DEVOCIONES,
RECENTAL DE MIL PLEGARIAS?
LOS MIRO Y POR MÁS QUE MIRO
LA RESPUESTA NO ME ALCANZA.
¿QUÉ OCULTAN TUS OJOS, MADRE?
TUS OJOS, MADRE, ¿QUÉ GUARDAN?

 

Y, arrobado ante la mirada amorosa de María, el corazón de sus fieles se abre en carne viva, le cuentan sus penas y alegrías, le agradecen los favores recibidos, le ruegan los bienes y las gracias por venir. En instantes como esos no resuenan las voces que entonan la plegaria en el puerto de la Salve , ni las sevillanas gozosas que salen de las carretas, ni las detonaciones de las salvas, ni si quiera las preces colectivas de cualquier Eucaristía; en momentos así, apenas se escucha en la alba paz del oratorio el murmullo de un Ave María, que rompe el silencio con la más sonora de las soledades:

RÉZENLE SU AVE MARÍA
LOS LUCEROS EN LO ALTO;
RECÍTENLE LOS ARCÁNGELES
LAS PALABRAS QUE DESPACIO
MADRE DEL ETERNO VERBO
POR GABRIEL LA PROCLAMARON,
ORE EL VIENTO EN LAS VELETAS
Y EL BRONCE DE LOS BADAJOS,
MUSITE EL AGUA UN POEMA
QUE LLEGUE HASTA EL SANTUARIO,
SUMEN TODOS SUS SILENCIOS
PARA DECIRLE BIEN CLARO
A LA MADRE DE LINARES
QUE COMO A NADIE LA AMAMOS.
DIOS TE SALVE, CAPITANA,
CONSUELO DE AQUEL ROMERO
QUE EN TU CORAZÓN BENDITO
DEJA EL SUYO PRISIONERO.
LLENA ERES DE TODA GRACIA
PORQUE LLEVASTE EN TU SENO
AL REDENTOR DE LOS HOMBRES
DESDE EL DOLOR DEL MADERO.
POR SER LA MADRE ENTREGADA
A CUIDARNOS CON DESVELO,
EN PRENDA DE NUESTRO AMOR
DÉJAME PRENDERTE UN BESO.
EL SEÑOR ESTÁ CONTIGO,
SEÑORA DE JARA Y LUNA,
ÉL QUE FUE NIÑO DORMIDO
EN LAS PAJAS DE LA CUNA
Y AHORA SUEÑA EN TU REGAZO
CUANDO TU NANA LO ACUNA.
SIN PECADO CONCEBIDA
ENTRE TODAS LAS MUJERES,
FARO, LUZ, PROMESA Y GUÍA
PARA TODO EL QUE TE QUIERE,
PARA ESTA TIERRA ROMERA
QUE POR TI EN FLOR SE CONVIERTE,
Y A TU GRACIA MEDIANERA
ABANDONA TODA SUERTE
Y ASÍ, POSTRADA A TU VERA,
CADA MAYO VIENE A VERTE,
PUES QUIEN LLEVASTE EN TU VIENTRE
QUISO DECIRNOS QUE TÚ
ERES MADRE DE LA LUZ
QUE VINO A VENCER LA MUERTE.

La historia de cualquier Cofradía es la de un discurrir continuo, manteniendo sus tradiciones y devociones, su día a día a lo largo de los años, junto a jalones especiales, hitos vinculados a proyectos, anhelos y deseos de especial calado. Y entre estos momentos especialmente importantes, y tanto más en entidades de marcado o esencial carácter mariano, cobra relieve excepcional el sueño de ver a su Titular coronada canónicamente, la mayor distinción y reconocimiento que la Iglesia católica reserva para las imágenes de Nuestra Señora. Su presencia en hechos considerados como milagrosos, el arraigo colectivo de su devoción o la prolongación de la misma a lo largo de la historia eran los elementos esenciales a valorar por la Santa Sede y, desde reformas relativamente recientes de las disposiciones normativas a este efecto, por los prelados de cada diócesis. Las citadas modificaciones han motivado un incremento de estas coronaciones, pero, al mismo tiempo, han introducido matices de mayor subjetividad a la hora de su concesión.

No cabe duda que para la Virgen de Linares, como primera advocación de María Santísima introducida en nuestra ciudad desde el mismo momento de su Reconquista para la Cristiandad , pueden aducir sus hermanos razones más que suficientes para hacerla acreedora al reconocimiento canónico. No obstante, sus intentos en este sentido no alcanzaron éxito hasta hace apenas unos meses, cuando quien en ese momento era obispo de nuestra diócesis dio su placet a tal circunstancia, mostrando su aquiescencia a que tan gozoso acto tuviera lugar, Dios mediante, el año 2011. Rápidamente, la Hermandad se puso manos a la obra: recogida de firmas de adhesión, diseño de actividades extraordinarias de carácter cultural y social, campaña de donaciones para labrar la nueva corona a su Virgen bendita,… Aun así, dentro de este proceso, el traslado de nuestro pastor a la archidiócesis hispalense ha sido motivo de cierta preocupación en el seno de la corporación, situación ante la que este pregonero sólo puede expresar públicamente un mensaje de ánimo, apoyo y estímulo, en la seguridad de que verán hechas realidad sus inquietudes, pero al mismo tiempo, permítanle aseverar que la Purísima Señora de Linares ya está más que coronada por la devoción ocho veces centenaria de una ciudad que a lo largo de las centurias la ha tenido por su permanente custodia y capitana. Por eso, en este trance, Reina de Linares, déjame pregonar desde el mismo corazón de Córdoba

VERTE, MADRE, CORONADA,
ES TODO UN SUEÑO DE AMOR,
CORONADA DE CARIÑO,
CORONADA DE ILUSIÓN.
VERTE, MADRE, CORONADA,
Y CANTARTE CON PASIÓN
QUE ERES PURA ENTRE LAS PURAS,
BENDITA EN TU CONCEPCIÓN,
POR ESO, AUNQUE LO QUERAMOS,
TU NO NECESITAS, NO,
NI DECRETOS, NI LEGAJOS
NI DIADEMA, NI BLASÓN.
LLEVAS CORONA DE ESTRELLAS,
PORQUE ASÍ LO QUIERE DIOS,
PORQUE ERES CONSUELO Y GUÍA,
CAUTERIO EN NUESTRO DOLOR,
BÁLSAMO DE TODA PENA,
ENTRE MIL FLORES, LA FLOR.
NO PRECISAS DE CORONA
NI DE HALAGO, NI DE LOOR;
TE CORONAN LOS LUCEROS
Y EL CLAVEL EMBRIAGADOR,
POR ESO, A TODOS LOS VIENTOS,
PROCLAMAMOS CON FERVOR
QUE TÚ YA ESTÁS CORONADA
PORQUE EN EL CIELO FIRMÓ
AQUEL QUE TODO LO PUEDE
TU ETERNA CORONACIÓN.

 

Coronación canónica, sueño de amor. Amor, la que para muchos es la palabra más bella del léxico castellano. También el amor tiene un lugar especial en este Pregón; amor en una doble dimensión, divina y humana, por más que esta última sepa a néctar de la divinidad, a delicada ambrosía servida en la crátera de la pasión. Desde Linares el amor divino nos viene de María a todos; ella cuida de nuestra ciudad y de sus gentes, vela sus sueños, mitiga sus cuitas y bendice sus alegrías; pero, aunque todos seamos sus hijos, nada ejemplifica mejor el cariño de la Reina del cielo como el tierno abrazo con el que acaricia al hijo de Dios en la paz del santuario. María, mujer y madre, esa María que vio a Jesús crecer en el huerto de Nazaret, que le cuidó, alimentó, besó, curó, mimó, que le sonrió feliz y dichosa, lejano aún el momento en el que habría de deshacerse de pena, como una orquídea marchita, bajo el árbol de la cruz. Amor divino, de Madre a Hijo; amor con el que la Virgen de Linares acuna al Dios hecho hombre…, hecho niño, en la soledad de su camarín, en el ara de las aras, en el altar de los altares, ese que escoltan los que se disponen a lo largo del pequeño transepto. Canción entre el cielo y la tierra, desde la tierra hasta el cielo, nana con música de ruiseñores y arpegios de brisa.

DUÉRMETE MI NIÑO,
TU MADRE VELA;
LA NOCHE EN CALMA,
LA LUNA LLENA
DEJAN SOBRE TU CUNA
MANTA DE ESTRELLAS.
DUÉRMETE MI NIÑO,
¡CÓMO TE QUIERO,
DESDE EL MISMO MOMENTO
EN QUE EN MI SENO
SENTÍ QUE COBIJABA,
JESÚS, TU SUEÑO.

 

Para el amor humano, aunque siempre bendecido desde las Alturas, este ocasional pregonero os solicita licencia para referirse especialmente a dos personas que se encuentran entre nosotros, y que simbolizan algo que, sin duda, es un encanto más de la romería de Linares. Para quien les habla son como hermanos, porque desde hace ya no pocos años no sólo han compartido sus momentos de mayor gozo, que, a fin de cuentas es lo fácil, sino también los instantes más tristes y azarosos. Él y ella, hace ya más de cuatro décadas, cimentaron su amor junto al santuario de Linares, vigilados, sin duda, como aya y dueña de su cariño, por la Virgen conquistadora; ahora, ya abuelos, siguen subiendo a Linares, haciéndonos a sus amigos testigos de ese cosquilleo que aún les recorre las entrañas cuando el ayer y el presente se funden en la mañana romera o en cualquiera de las oportunidades que les llevan hasta la vieja atalaya serrana. Sin duda, aunque hermosa no es una historia única; no deben ser pocos los cordobeses que, como dice la canción, se hayan sentido triunfadores, con el corazón en un brinco y un ‘te quiero' asomando a los labios, arrobados ante esa ‘cordobesita' que les hechizó de por vida un domingo de romería, con la eterna capitana como testigo de su infinita pasión. Como mis amigos, sin duda que, cada vez que regresen al santuario, ofrendarán su amor a la Virgen Santísima y como las oraciones que se imprimían en las viejas estampas, podrían dejar impresas en la brisa las palabras de un soneto de amor.

RUMORES DE NOSTALGIA EN EL REGRESO
A TU CONJURO Y TU MAGIA INENARRABLES,
PARAJES DE RECUERDOS IMBORRABLES,
SILENCIOS DONDE EL ESPÍRITU ESTÁ PRESO.
CAUTIVOS DE TU HECHIZO Y TU EMBELESO,
DE TU PERFUME DE NARDOS INCREABLES,
DE LA PAZ DE TUS ALBORES ADORABLES
DONDE DEJAN LOS PÁJAROS SU BESO.
REPIQUES EN SU VOZ POR TÍ VOLARON
CON AIRES DE TOMILLO Y MEJORANA
A UN CIELO DONDE ALEGRES VOLTEARON.
PALOMAS DE MIL NOCHES TE SOÑARON,
AMORES QUE NACIERON DE MAÑANA
Y A LINARES ETERNOS RETORNARON.

 

Claro, claro que retornaron, especialmente, en el día grande de la Romería ; queridos amigos, dejemos volar la imaginación, anticipemos lo que aún está por llegar. No es difícil, porque la estampa de hogaño es trasunto de antaño; escuchad como una salva misteriosa resuena en vuestros corazones. Llega el día que aquí anunciamos: a Linares…, a Linares. Y como primer paso para este camino por la Córdoba del silencio y el reencuentro, el acto que ahora compartimos, un Pregón que, si alguna belleza pudiera alcanzar, siempre quedaría empequeñecida ante la auténtica hermosura que lo abre y lo encumbra, la de las Romeras de Linares, la corte de la verdad y de la beldad. Tienen fama de guapas las féminas de esta tierra, inspiración de pintores, musas de poetas, caminos de gozo… o de perdición, según vuele el aire de la copla. No es machismo caduco cantar a lo bello; por eso no dudo en ensalzar hoy vuestra guapeza, y en ella, la de nuestras madres, nuestras esposas, nuestras hijas, como la de este pregonero, que aún sin haber cumplido cinco meses de vida vistió su primer traje de gitana un domingo de romería. Mujeres de Córdoba, preciosísima ofrenda a la Virgen Capitana. A ti Isabel, por tu condición de romera mayor, te corresponde este año representarlas ante la Madre divina; ¡qué honor, Isabel!

ISABEL, ¡QUÉ SUERTE SER
LA AZUCENA QUE ENGALANA,
EL CLAVEL QUE SE CIMBREA,
LA DALIA QUE LUCE UFANA,
EL JAZMÍN, LA HIERBABUENA
Y LA ROSA SOBERANA!
¡QUÉ SUERTE, ISABEL, TENER
TU RISA DE FILIGRANA,
TU ALMA DE CORDOBESA,
TUS ANDARES DE SULTANA
Y EN TUS OJOS DE AZABACHE
UNA ESTRELLA HECHA MIRADA!
ISABEL, ¡QUÉ SUERTE SER
EN FECHA TAN SEÑALADA
LA MAYOR DE LAS ROMERAS
QUE CAMINA A LA MORADA
DE LA REINA DE LINARES
APENAS RAYANDO EL ALBA!
¡QUÉ SUERTE, ISABEL, TENER
LA MISIÓN ENCOMENDADA
DE LLEVAR HASTA LOS PIES
DE LA MADRE QUE LA AGUARDA
DE LA MUJER DE MI TIERRA
LA MÁS HERMOSA PLEGARIA!

 

Acompañemos a nuestras romeras hasta la casa de la Reina del Cielo, la domus aurea de cal que reverbera bajo los rayos del sol. La cita comienza en la Santa Iglesia Catedral, a la sombra de la torre que encubre el alminar desde el que se tremolara el pendón del Rey Santo apenas reconquistada la ciudad; el estandarte de la Hermandad es como la enseña en torno a la que se arracimaran los conquistadores. Enarbolado al aire de Córdoba llega hasta la Victoria , donde están prestas las carrozas y los peregrinos para emprender la caminata hasta el santuario. El humo de los cohetes es el estruendo de la fe o, al menos, un aldabonazo al cordobesismo. Y es que llegado es el momento de invitar a toda la ciudad a participar en la celebración; para muchos, por cuestión de creencias y de devociones, para otros, por esa dimensión cultural que tanto se sobredimensiona por quienes ven en las Cofradías un hecho más etnográfico que religioso, pero que también vale para hacer la romería. Y es que esta marcha hasta Linares forma parte no del inconsciente, sino del consciente colectivo de lo cordobés. Participar en ella no es un guiño al pasado, no es algo antiguo, no va en la línea de esa pasiva autocomplacencia que no nos saca de Sénecas, Góngoras y Abderramanes; evidentemente, hacer Córdoba no es limitarse a manifestar cariño o apoyo hacia sus antiguas tradiciones. Soñamos y trabajamos por una ciudad más grande cada vez que nos levantamos y cumplimos nuestra labor, que forjamos y alcanzamos metas; es natural que todos debamos embarcarnos en la construcción de su mejor futuro, que procuremos la pretendida capitalidad cultural, el desarrollo social, el fomento del empleo, la lucha contra la marginación. Eso sí es ser y hacer Córdoba; pero un pueblo que renuncia a su identidad se pierde en este mundo globalizado, de lo in y de lo out, del software y la nanotecnología, se confunde en la masa, se aleja de sus raíces; no es cuestión de competencia. Nuestras fiestas, nuestras costumbres y tradiciones no son mejores ni peores que las de cualquier otro lugar; son, simplemente, las nuestras. Y sólo éste, queridos amigos, si no es la fe la que os impulsa, es suficiente motivo para marchar hasta las Tendillas, para bajar ese eje de la historia que va desde San Pablo al Marrubial; el canto, la conversación, el bullicio, la oración, la alegría, la añoranza, todo tiene cabida en y al lado de las carrozas. Paseo por la Córdoba que queda…y, en los que ya vamos peinando canas, también por la que se fue; ahí están, como testigos incólumes del tiempo, San Pablo y San Andrés, San Lorenzo o el viejo Alpargate, pero también se atisban desde la nostalgia las sombras del convento de Santa María de Gracia, de Casa Manolo, de la taberna del Príncipe, del bar Ogallas, de las viejas tiendas de ultramarinos, del puesto de las arropías,… Por no quedar, ni el antiguo cuartel que se dejaba atrás, rumbo a la salida de la ciudad, por esa ruta paralela a la propia avenida que se rotuló con el nombre de la Virgen de Linares, en el corazón de la misma feligresía a la que pertenece el santuario. Entre polígonos de progreso, la comitiva enfila la carretera de nuevo cuño; ¡ay!, si Ramón Medina viera cómo se han transformado los parajes que inmortalizó, en las notas y las letras de sus canciones, ofrendadas a Córdoba por un cordobés de pro, por más que nacido en tierras de Guadalajara, y por un músico excepcional que, sin embargo, hubo de ganarse el pan dedicado a diversos menesteres, ajenos al arte de Terpsícore o Polimnia.

La mañana va avanzando, al tiempo que los romeros llegan a un punto mítico y mágico en la historia de la Romería ; o, por mejor decir, a su entorno, porque, ¿qué queda del Puerto de la Salve ? No somos de los que prefieren conservar a todo trance cualquier vestigio del pasado, frenando así el camino hacia el futuro, ni de los que ponen la voz en grito por cualquier actuación que suponga pretendidas agresiones al medio ambiente. Pero esta imagen dominada por hormigón y cemento nos hace poner en cuestión el acierto en esta transformación profunda y lacerante de la sierra cordobesa. Empero, privilegio de desempeñar esta noche el papel que nos corresponde es la posibilidad de dejar que la imaginación vuele, recordando aquel momento en el que, sin aditamento alguno, comenzaba a adivinarse el santuario en lontananza, y en el que llegaban, aún lejanos, los repiques en bronce de Jesús, de Acisclo, de Victoria, de María, de José, que no eran nombres de santeros, sino de algunas de las campanas que coronaban la espadaña de la morada de la Virgen de Linares. Como siempre a punto de llegar el mediodía, la hora del Angelus, suenan en el aire de la serranía los susurros de una Salve.

SE ADIVINA LA ATALAYA
DESDE EL PUERTO DE LA SALVE,
NOTAS DE ‘CORDOBESITA'
ACUNÁNDOSE EN EL AIRE,
UNA PLEGARIA ENCENDIDA,
UN REQUIEBRO A TU DONAIRE
ASOMADO A UNA GARGANTA
QUE NO DEJÓ DE CANTARTE.
YA SE ATISBA EL SANTUARIO,
YA SE PRESIENTEN SUS CALES;
DE PRONTO SE HACE EL SILENCIO
Y EL MURMULLO DE UNA SALVE
VA A ABRAZARSE A LA ESPADAÑA
CUANDO YA SE VE LINARES.
CAUCE DE MISERICORDIA,
AULAGA Y LENTISCO CANTEN
LA BELLEZA INMARCESIBLE
DE NUESTRA BENDITA MADRE.
DIOS TE SALVE, CAPITANA,
DULCE REINA, DIOS TE SALVE.
TU EJEMPLO, MADRE, ES LA LUZ
QUE PALPITA EN TODA VIDA
POR MÁS QUE, ROSA TRANSIDA,
SUFRIERAS JUNTO A LA CRUZ.
ANTE TU FAZ PALIDECE
LA DALIA QUE SU HERMOSURA
MELOSA AL CLAVEL OFRECE
CON INFINITA TERNURA.
TU BELLEZA RESPLANDECE,
TODO EN TI SE HACE DULZURA,
COMO LA NANA QUE MECE
AL NIÑO QUE, MADRE PURA,
CON TU CANCIÓN SE ADORMECE.
A TI CLAMAMOS CONFIADOS,
EVA ENTRE TODAS LAS EVAS,
A TI ELEVAMOS UN RUEGO
QUE SE ENREDA EN LAS VELETAS,
QUE SE ACERCA HASTA LAS FUENTES
DE ESTA CÓRDOBA SERENA,
QUE EN GOTAS DE PLATA Y NÁCAR
ALEGRE REPIQUETEA;
A TI CONFIADOS REZAMOS
Y NUESTRO AMOR TE LO LLEVA
LA CORRIENTE CRISTALINA
DEL ARROYO QUE TE BESA,
CEDRÓN ETERNO Y BENDITO
QUE VA HASTA LA MISMA PUERTA
DE LA SUBLIME MORADA
DONDE MORA TU REALEZA.
COMPRENDE QUE SUSPIREMOS
CUANDO ATISBAMOS LA PENA
QUE HABRÁ DE PARTIRTE EL ALMA
APENAS TU NIÑO CREZCA,
O AL CONTEMPLAR ENTRE ENDRINOS,
ENTRE MELISAS Y ADELFAS
LA GRACIA QUE EN TI, SEÑORA,
SE HA CONVERTIDO EN BELLEZA.
EN ESTE VALLE DE LÁGRIMAS,
EN EL VERDOR DE LA SIERRA,
GIMIENDO Y LLORANDO VAMOS,
SUPLICÁNDOTE QUE SEPAS
ALZARNOS DE LAS CAÍDAS,
PERDONAR NUESTRAS FLAQUEZAS
Y MOSTRARNOS EL SENDERO
QUE LLEVA A LA VIDA ETERNA
PARA ESTAR SIEMPRE CONTIGO,
JUNTO AL TRONO EN EL QUE REINAS
POR HUMILDE, POR SENCILLA,
POR GUAPA Y POR CORDOBESA.
LINARES, SIEMPRE CONTIGO,
PERPETUA ABOGADA NUESTRA,
VUELVE A NOSOTROS TUS OJOS,
COMO CADA PRIMAVERA,
LOS VOLVEMOS A TU CASA
PARA DEJARTE LA OFRENDA
DE UN PIROPO, DE UN TE QUIERO,
DE UN REQUIEBRO QUE ES LA PRENDA
DE ESE CARIÑO SINCERO
QUE EL ROMERO TE PROFESA.
MUÉSTRANOS, MADRE, A JESÚS,
ROSA PIADOSA Y CLEMENTE,
¡OH!, DULCÍSIMA MARÍA,
VELA POR NOSOTROS SIEMPRE
PARA ALCANZARNOS LA GLORIA
QUE SU PALABRA PROMETE.
AMOR DEL AMOR DELIRIO,
LUMINARIA DE PASIÓN,
EL MÁS ARMONIOSO TRINO,
LLEGUE A TI DEL RUISEÑOR
Y CON ÉL EN UN SUSPIRO
EL DE MI SALVE, QUE ES BESO
POSADO CON EMBELESO
ANTE TUS DIVINAS PLANTAS:
LA ORACIÓN QUE AQUÍ SE ACABA
POR SIEMPRE ME DEJÓ PRESO,
QUE RINDA, MADRE, MI VERSO,
PLEITESÍA A TU MIRADA,
QUE CANTE A LOS CUATRO VIENTOS
EL MÁS FIEL DE LOS CANTARES,
QUE POR TI ME HICE ROMERO,
ROMERO, QUE PREGONERO,
AL REZAR VIO QUE LINARES
ERA LA PUERTA DEL CIELO.

 

Ya está el sol en lo alto y Linares en lontananza; es este último tramo del camino en el que la Romería se reencuentra con la naturaleza de la sierra de Córdoba. Apenas un último recodo para alcanzar la cuesta que conduce hasta la Madre que el gran Ricardo Molina viera en un vuelo azul de laurel; pero antes de este postrer esfuerzo, la cita con el arroyo milagroso, el de las aguas buenas para la salud, o, al menos, así lo creían los cordobeses de tiempos no tan pretéritos, cuando los pequeño vasitos, adquiridos en los aledaños del santuario para beber del cauce susurrante, se guardaban en los hogares para utilizarlos como recipiente en el que administrar brebajes y fórmulas medicinales a los enfermos de la casa. Unas veces viene colmado en su caudal, como si se hubiera bebido las aguas de mil lluvias para derramarlas en líquida oblación a la Reina de la serranía; otras se aparece menguado, casi sigiloso, semejando el medroso arrepentido que se decide a entrar en el silencio del templo para pedir el perdón y la redención de sus faltas. El rumor del arroyo de Linares suena a cante flamenco; igual que cada estado de ánimo tiene su palo, sus aguas suenan distintas a quienes se detienen junto a la corriente. Por martinetes o por livianas, por alboreás o por fandangos, por soleás o por alegrías de Córdoba, y el día de la Romería , por bulerías y cantes festeros, que todo es gozo ante la pequeña explanada del santuario, que todo son colores ante la Madre de Linares; colores desbordados en los trajes de faralaes, en los papelillos de las carrozas, en la eclosión del marrubio y los nomeolvides, de los hisopos y las adelfas.

Ánimo romeros; que ya hemos llegado y está a punto de comenzar la Eucaristía. Después vendrán los huevos duros, las sevillanas, los peroles, pero todo eso no te lo va a contar este pregonero. Disfrútalo, siéntelo, vívelo, acude a Linares, como buen cordobés, llega hasta la Virgen Capitana , porque nosotros aquí te dejamos. Hemos cantado al amor y evocado la historia, recorrido el camino y rezado el Ave María o la Salve ; cuando llega el final de esta convocatoria apasionada, permitidme una última plegaria. María es una en su culto y grandeza, pero sus hijos invocamos su favor en las más diversas advocaciones; cuando yo me dirijo a ella la llamo Silencio o Rosario, cuando la visito acudo hasta esa Real Iglesia de San Pablo junto a la que cada primer domingo de mayo discurre el camino fervoroso de Linares. Si la culminación del Santo Rosario es la Letanía a María Santísima, sea la oración dominicana la que abroche este pregón, invitación y reclamo, que nació de un corazón, voló desde una garganta, se posó en lo más alto de las veletas, y ahora se desvanece sobre el aire silente de la Córdoba eterna.

POR TI, VIRGEN DE LINARES,
NACIÓ EL CANTO DEL PREGÓN;
EN SUS COMPASES FINALES
EL VERSO SE HACE ORACIÓN
Y LA PLEGARIA PIROPO
PARA LA MADRE DE DIOS.
MI CORAZÓN ES ROMERO
QUE AL LLEGAR LA DESPEDIDA
QUIERE DEJAR EN EL VIENTO
AROMAS DE ALGARABÍA,
EL RUMOR DE LOS CANTUESOS
Y LA NANA CANTARINA
DEL ARROYO QUE EN SUS AGUAS
TE OFRENDA SU LETANÍA.
DE LA EMOCIÓN RELICARIO,
CAUSA DE NUESTRA ALEGRÍA,
PALOMA EN TU SANTUARIO,
CAPITANA QUE NOS GUÍAS
MOSTRÁNDONOS EL SENDERO
QUE AL FINAL DE NUESTROS DÍAS
LLEVA DE CÓRDOBA AL CIELO.
TÚ ERES LA MADRE DE DIOS,
LA QUE DE SU IGLESIA CUIDAS,
SEÑORA DE NUESTRAS ALMAS,
DUEÑA DE GRACIA INFINITA,
AZUL SOPLO DE LA GLORIA
EN ESTA ANTIGUA MEDINA,
EN SUS CALLEJAS DE ENSUEÑO,
EN SUS PLAZUELAS DORMIDAS,
GUARDIANA SOBRE ALTAS TORRES
DONDE LA LUNA RENDIDA
-DOS ESTRELLAS POR PEINETA,
DE LUCEROS SU MANTILLA-
LLORA PORQUE EL SOL LA ALEJA
Y CON LAS CLARAS DEL DÍA
ANUNCIA A LOS CUATRO VIENTOS
QUE EMPIEZA TU ROMERÍA.
PROCLAMARÁN LOS COHETES
TU PUREZA SIN MANCILLA
Y EL PERFUME DE LAS ROSAS
TU CASTIDAD OFRECIDA
CUANDO AL BUENO DE JOSÉ
DIJISTE SÍ, APENAS NIÑA,
MIENTRAS BRILLABA EN LA NOCHE
EL FULGOR DE TUS PUPILAS.
GUARDAS SIEMPRE UN BUEN CONSEJO
PARA AQUEL QUE SE ARRODILLA
EN EL SILENCIO PROFUNDO
DE TU SERRANA CAPILLA.
ERES LA MADRE MÁS FIEL
QUIEN TE CONTEMPLA SE ADMIRA,
ABSORTO EN EL EMBELESO
DE VER COMO UN DULCE BESO
SE ESCAPA DE TU BOQUITA
PARA ACUNAR ASÍ AL NIÑO
QUE RECLAMA TU CARICIA.
VIRGEN SIEMPRE PODEROSA,
RÍO DE AMOR A PORFÍA,
ACOGEDORA Y PRUDENTE,
TRONO DE SABIDURÍA,
MODELO DE SANTIDAD,
FLOR RADIANTE DE POR VIDA.
MAS SI HABLANDO ESTOY DE FLORES
NO SÉ BIEN CUÁL HAS DE SER;
AL LLEGAR LA PRIMAVERA
ME LO HABRÁ DE RESOLVER
EL SIEMPRE ALEGRE ROMERO
QUE SUEÑA ESTAR EN EL CIELO
PORQUE VA A VOLVERTE A VER.
TORRE ERES DE MARFIL,
VELETA DE SENTIMIENTO,
CASA BENDITA DE ORO
QUE EN LA CAL DE TU SILENCIO
COBIJAS COMO UN TESORO
EL REQUIEBRO RETRECHERO
QUE UN HIJO TUYO PRENDIÓ
CON EL BROCHE DE UN TE QUIERO.
ERES ARCA DE ALIANZA,
AL CIELO SEGURO ACCESO;
EN LOS PARAJES SERRANOS
ERES EL FIRME SENDERO,
LA MÁS CERTERA VEREDA
HASTA EL INSTANTE POSTRERO.
SEMPITERNA GENERALA
DE LA CÓRDOBA SEÑORA,
ESTRELLA DE LA MAÑANA,
LUZ QUE ALEJA CUALQUIER SOMBRA,
SALUD QUE A TODOS CONFORTAS,
CONSUELO DE TODA PENA,
LA NAVE DE NUESTRA FE
CON TODO ESMERO GOBIERNAS,
SEMPITERNA TIMONEL
QUE LLEVA A LA GLORIA ETERNA.
HUMILDE, AUNQUE SIEMPRE REINA
DE UN TROPEL DE CONFESORES,
PROFETAS Y PATRIARCAS,
TRONOS Y DOMINACIONES,
Y VÍRGENES COMO FLORES
QUE AL NIÑO QUE HAY EN TUS BRAZOS
SU HERMOSURA LE OFRENDARON
EN PEBETERO DE AMORES.
PERFUMES DE NO ME OLVIDES,
BLANCO Y AZUL DE BORRAJAS,
ROSICLER DE LOS TOMILLOS
PARA LA QUE ES SOBERANA
DEL AMOR Y DE LA PAZ
QUE A MANOS LLENAS DERRAMA.
ARROBADO SE ENGALANA
DE TU AMOR MI CORAZÓN.
EN ÉL NACIÓ LA ORACIÓN
LEVE DE ESTA LETANÍA;
GUÁRDALA, TÚ, MADRE MÍA
COMO TRIBUTO Y HONOR
A TU GARBO Y A TU GRACIA.
NO NOS FALTES CAPITANA,
CUIDANOS CON TODO CELO
HASTA EL FIN DE NUESTROS DÍAS
QUE LA ACOJAN , OH, MARÍA,
ESAS MANOS VIRGINALES,
PORQUE ES LA FLOR DE UN ROMERO
QUE HOY SE HIZO PREGONERO
PARA CANTAR A LINARES.

 

 

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