Nuestro pregonero de este año es el Dr. D. JUAN JOSÉ PRIMO JURADO

Nació en Córdoba en 1961, es doctor en Historia, licenciado en Filosofía y Letras y diplomado en Magisterio. Es correspondiente de la Real Academia de Córdoba y Cruz del Mérito Militar por su labor como comisario de la exposición sobre El Gran Capitán. Ha ejercido la enseñanza en diversos institutos y actualmente es director del Archivo Histórico Viana, propiedad de la Obra Cultural de Caja Sur, donde ha catalogado su amplio e importante fondo documental. Su faceta más conocida, además de la de escritor y conferenciante, es la de analista en la prensa local, iniciada en Córdoba y continuada desde 2001en ABC, en cuyas páginas de opinión aparece dos veces por semana, contando ya más de trescientos artículos.



 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Abrazo entre D. José Manrique Vicente (nuestro delegado del Cabildo) y D. Juan José Primo Jurado




 

 

 

 

 

 

 

 

 

Al término del pregón, nuestro pregonero es acompañado por el Hermano Mayor D. Enrique Moreno Blasco

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Autoridades locales que asistieron al pregón de la Romería de la Virgen de Linares

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

San Lorenzo
fotografía tomada a la salida del pregón

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Nuestra Señora la Purísima Concepción de Linares

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


Este mismo día se le entregó una placa a Dñª Amalia Jurado Torres
(Santera de Linares) con la siguiente inscripción:

"En reconocimiento a su dedicación al Santuario y al culto de nuestra titular"

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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PREGÓN de la ROMERÍA de la VIRGEN DE LINARES 2005
por el dr. d. juan jose primo jurado

Real Hermandad de Nuestra Señora la Purísima Concepción de Linares


PREGÓN de la ROMERÍA de la VIRGEN DE LINARES
2005

Dr. D. Juan José Primo Jurado
Salón Liceo del Círculo de la Amistad
Córdoba, 22 de abril de 2005


Ave María Purísima Concepción de Linares.

Excelentísimas e Ilustrísimas autoridades.
Señor Hermano Mayor, Junta de Gobierno y Hermandad de Nuestra Señora la Purísima Concepción de Linares.
Bellísimas Romera Mayor, Romera Infantil y Corte Romera.
Señor Presidente de la Agrupación de Hermandades y Cofradías de Córdoba.
Señores Hermanos Mayores y representantes de las Hermandades de Gloria y de Penitencia.
Cofrades, peñistas, cordobeses y cordobesas, amigos todos.

Quiero ser claro con vosotros desde el principio: Como cordobés y como creyente supone para mí un inmenso honor y me causa una profunda alegría estar hoy, aquí, pregonando la Romería de la Virgen de Linares.

Amo a Córdoba y por ello la quiero en su historia y en sus paisajes. Y la devoción a la Virgen de Linares, manifestada en el culto que se le rinde en su Santuario, en la Romería anual y en este Pregón, está imbricada de forma secular con la historia y los paisajes cordobeses.

Soy creyente. Con mil defectos sí, pero soy creyente. En mi familia aprendí a rezar y a amar a la Iglesia y la educación marista me enseñó a confiar en la Virgen. Creo que Dios tiene la última palabra en la historia. Creo que nos espera en el Sagrario. Creo en la defensa de la dignidad del ser humano. Y me esfuerzo en basar mi vida en los cuatro pilares que señala la doctrina de la Iglesia: la verdad, la justicia, la libertad y el amor.

Por todo ello, mi gratitud es plena a la Hermandad de la Virgen de Linares, a su Junta de Gobierno y, en especial, a su Hermano Mayor, Enrique Moreno Blasco, por haberme elegido pregonero de este año y haberme hecho uno de los vuestros a lo largo de los meses previos a hoy.

Gracias a Ángel Fernández Dueñas, maestro y amigo, por tu apoyo y orientación. Gracias a Tomás Hermán, a Antonio Criado de Dios, a Santiago Granados, a Antonio Rodríguez Carretero y su mirada sabia y entrañable, a Amalia Jurado Pintor, santera de nacimiento y vocación que lleva a la Virgen en sus ojos y en su corazón. Gracias a todos ellos, que tanta información y vivencias quisieron compartir conmigo.

Y gracias, muy especiales a ti, Joaquín. Joaquín Criado Costa, pregonero del 2004, director de nuestra Real Academia y de la Fundación Prasa, me ha cedido el testigo con la elegancia y la cordialidad que siempre le caracteriza. Gracias, amigo Joaquín, soy consciente del riesgo que supone sucederte en este atril a ti, que conoces tan bien Córdoba, pero lo asumo como un honor y en tu gesto veo también a toda esa magna lista de pregoneros de Linares que se iniciara en 1971.

Yo quisiera hoy mostrar mi amor a la Virgen de Linares, a Córdoba y mi gratitud a vosotros, pregonando la Romería con cinco paradas. Cinco lugares especiales del recorrido romero que suponen, además, las cinco claves de la Romería de la Virgen de Linares, cinco carrozas invisibles que deben formar parte del cortejo y cuyo concurso y participación son los que dan sentido y significado a nuestra Romería.

Esas cinco imprescindibles paradas con sentido y significado son: La Catedral, que significa la Fe. La salida desde el Paseo de la Victoria, que simboliza la Hermandad. La Plaza de las Tendillas, que es Córdoba. El Barrio de San Lorenzo, que da la clave de la Tradición. Y el Puerto de la Salve, donde brilla con nombre propio María.

Primera parada, la Catedral: la Fe

Las primeras luces del primer domingo de mayo han sido saludadas con alegre cohetería, iniciada en el Campo de Verdad y continuada hasta recoger al hermano mayor y a la romera mayor de la Virgen de Linares. Luego, a las ocho de la mañana, la Junta de Gobierno de la Hermandad, romeros y agregados, llegan a la Catedral para solicitar la bendición de su consiliario.

¡Qué hermoso gesto comenzar la Romería de Linares en la Catedral! La Catedral de Córdoba, con su murmullo de agua y aroma de azahar del Patio de los Naranjos, con su laberinto de columnas, su historia de siglos y su crisol de estilos artísticos es grande, como la Iglesia. Y ella acoge esta manifestación de religiosidad popular.

El obispo de Córdoba, monseñor Asenjo, ha definido en una carta pastoral a las hermandades, como camino de fe en nuestra tierra y dique contra la secularización: “Son una realidad importante –ha escrito el señor obispo- que pertenece esencialmente al alma de esta Iglesia particular. Es ni más ni menos vuestro modo peculiar de vivir la fe, agrupados, reunidos en una confraternidad, en torno a un misterio de la vida del Señor o un misterio de la vida de María. Quien quiera servir a esta Iglesia, debe partir de estas convicciones, que son la plataforma inexcusable para seguir construyendo la vida y la historia de la Iglesia en la Diócesis de Córdoba”.

Nuestro obispo nos recuerda, también, que para mantener fidelidad a su esencia, las hermandades han de caminar con ejemplaridad, con compromiso apostólico, formación cristiana, unidad en lo esencial, amor hacia los hermanos y en comunión con la Iglesia.

Y los romeros de la Virgen de Linares saben que la primera e imprescindible carroza que deben poner en su Romería es la de la fe en Jesús, en su mensaje de vida y salvación para felicidad del ser humano. Una fe sencilla pero recia, como las piedras de la Mezquita Catedral cordobesa. Y los romeros de Linares hacen suyos en esas primeras horas de la mañana, ante el primer templo de Córdoba, los versos de Juan Ramón Jiménez:

Lo que Vos queráis, Señor;
sea lo que Vos queráis.
Si queréis que entre las rosas
ría hacia los matinales
resplandores de la vida,
sea lo que Vos queráis.
Si queréis que, entre los cardos,
sangre hacia las insondables
sombras de la noche eterna,
sea lo que Vos queráis.
Gracias si queréis que mire,
gracias si queréis cegarme;
gracias por todo y por nada,
sea lo que vos queráis.
Lo que Vos queráis, Señor;
sea lo que Vos queráis

Segunda parada, Paseo de la Victoria: la Hermandad

La Romería de Linares se organiza para salir al comienzo del Paseo de la Victoria, donde existió el convento de Nuestra Señora de la Victoria, perdido con la Desamortización decimonónica que tanto daño causó a nuestro patrimonio. Carrozas y romeros se concentran allí. Y la necesaria organización la pone la Hermandad y su Junta de Gobierno. Por eso en esta segunda parada, la invisible carroza que se suma a la Romería es la de la Hermandad de la Virgen de Linares.

¡Oh mayo, mes de las flores!
Explota la primavera
y la Sierra reverbera
su concierto de colores.
Desde los primeros albores
-los primeros despertares
de mi Córdoba en sus lares-
del domingo, ya se oía:
¡Vamos a la romería
de la Virgen de Linares!

Se forma la caravana
de engalanadas carrozas
rebosando guapas mozas
con sus trajes de gitana;
de fiesta es la mañana;
risas, requiebros, achares,
preludio de bienestares
tropel de caballería
que marcha a la romería
de la Virgen de Linares
(Ángel Fdez Dueñas)

Sin la existencia de la Hermandad, difícilmente se imagina uno que hubiese pervivido con fuerza la devoción mariana más antigua de Córdoba.

La Hermandad de la Virgen de Linares no solo organiza la Romería y este Pregón. Se encarga de la conservación de su patrimonio artístico, del cuidado y mantenimiento del Santuario, de la edición de un boletín informativo anual y de una página web en Internet . Organiza la Eucaristía dominical y la convivencia mensual, la ofrenda floral y la procesión con la Virgen el segundo domingo de mayo, un Vía Crucis por los alrededores del Santuario en Cuaresma y la Vigilia de la Inmaculada, el 7 de diciembre, cuya última edición en el 2004 ha sido precedida de una sesión de la Real Academia de Córdoba, dedicada a la Purísima Concepción, con motivo del ciento cincuenta aniversario de la declaración dogmática.

La historia de la Hermandad de la Virgen de Linares se remonta a la Edad Media, ya como hoy bajo protección del obispo de Córdoba y patronazgo del Cabildo Catedralicio, siendo su constatación documental más antigua de 1546. Su primera época termina mediado el siglo XVII. La segunda época se abre en 1704 y termina en 1730. La tercera época, en la que estamos actualmente, se inicia en el 9 de enero de 1861 a partir de veinticinco caballeros cordobeses devotos de la Virgen, aprobando ese año sus estatutos el obispo don Juan Alfonso de Albuquerque.

Con la reina Isabel II, en 1863, la Hermandad obtiene el título de Real, bien justificado por ser el Santuario de fundación regia. Y en 1867, el Papa Pío IX agregó el Santuario a la iglesia romana de Santa María.

En la actualidad la Hermandad de la Virgen de Linares cuenta con más de 350 hermanos. Centenares son los que la integraron durante siglos. Todos importantes, unos anónimos, otros cuyo nombre perdura en la memoria.

Hablar de la Hermandad es hablar de sus hermanos mayores. De un cordobés ejemplar como Baldomero Moreno Espino, brillante empresario y mecenas en muchos órdenes, que de 1955 a 1958 originó un verdadero renacimiento de la Hermandad y del Santuario. A él se suman otros dos hermanos mayores con el título de honorarios, Santiago Granados Álvarez y Antonio Rodríguez Carretero.

Hablar de la Hermandad es hablar de los pregoneros, la mayoría hermanos de Linares y cordobeses ejemplares. De Juan Morales Rojas, Pedro Palop, Tico Medina, Manuel Ocaña, Antonio Alarcón, Miguel Castillejo, Manuel Nieto, Matías Prats, José Mª Ortiz Juárez, Rafael Mir, Ángel Fernández Dueñas, Julio Sánchez Luque o los generales Casinello y Serrano. De Miguel Salcedo Hierro, columna de la oratoria y la crónica cordobesa que por dos veces subió a este atril. De Antonio Rodríguez Carretero, cuyo pregón de 1996 aún no deja de alabarse. Y de dos enamorados de la Virgen como Paco Pérez Marín y Manuel Salcines, quienes aún no hace un año que partieron a un encuentro eterno con ella.

Hablar de la Hermandad de la Virgen de Linares es hablar del recordado sacristán Antonio Ruiz. De su, tantos años, canónigo consiliario don Agustín Murillo, a su muerte sucedido por el actual, don José Manrique.

Y hablar de la Hermandad es hablar de esa bandera de mujer cordobesa que enarbola año tras año. Hoy la mujer cordobesa está representada aquí por Rosalía y las demás romeras. Imagen de la mujer cordobesa que acuñara la tradición y cantara el gran Ramón Medina.

Cordobesita de rostro hermoso, hechicera, retrechera, de belleza que desafía al sol bello, de bellos ojos “que matan más que los rejones de Cañero”, linda romera, tantas veces chiquita y graciosa que has jugado loca y caprichosa con el corazón, en una batalla que tú planteas siempre a ganar o a perder.

Carita preciosa,
color nardo y fresa
que envidian las rosas.
Palmera garrida.
Eterna promesa
de gracia y de vida
¡Mujer cordobesa!

Tercera parada, la Plaza de las Tendillas: Córdoba

La Romería de la Virgen de Linares se interna por la ciudad y llega a la Plaza de las Tendillas. La Plaza de las Tendillas es el centro de Córdoba, pero tiene mucho más que un significado geográfico. Los cordobeses siempre hemos reservado las Tendillas para los grandes acontecimientos, las procesiones de Semana Santa, el Corpus Christi o grandes manifestaciones de carácter político, sindical, deportivo o cívico, de júbilo o de duelo. Por eso, la Plaza de las Tendillas es el corazón de Córdoba y en ella se une a la Romería una tercera carroza invisible: Córdoba.

Amarillo perfil de arquitectura
de cúpulas y torres coronado.
Torso de duro mármol cincelado,
estatua de ciudad, Córdoba pura.

Abres al valle virginal figura
a la que el Betis besa enamorado.
Y en tu más alta torre reflejado,
el oro de un Arcángel te fulgura.

Arena y cal, olivo y serranía,
enhiesto pino, palmeral ardiente,
ciñen tu delicada argentería.

Relicario de siglos donde Oriente
engarza en vesperal policromía
tu albo destello ¡Oh perla de Occidente!
(Juan Bernier)

Yo te doy, hoy, gracias Purísima Concepción de Linares por seguir estando con Córdoba, por ser referente de su fe mariana y por las intercesiones que ante tu Divino Hijo, acunado en tus brazos, has hecho llegar en ocho siglos de generaciones cordobesas. Y te pido por Córdoba y sus habitantes. Por sus necesidades como ciudad, por las necesidades particulares de todos y cada uno de los cordobeses.

Pero yo también pregunto hoy, aquí, ¿Qué hace Córdoba por la Virgen de Linares? Cordobeses, cofrades, peñistas, Córdoba es una ciudad eterna por el caudal inagotable de sus tradiciones y la Virgen de Linares es una de ellas. Amar a Córdoba no es servirse de ella y, por tanto, amar a la Virgen de Linares no es usarla para nuestros propios fines.

Los cordobeses no debemos usar el entorno físico del Santuario para degradarlo, expoliarlo o ensuciarlo, sin el más mínimo respeto a un hermoso paraje de nuestra Sierra y de nuestra Historia que es de todos.

Las instituciones cordobesas no deben usar la Romería de la Virgen de Linares para captar simpatías o votos y luego olvidarse de ayudar al trabajo diario que mantiene viva esta devoción, esta referencia histórica y esta seña de identidad cordobesa.

Y a la Romería hay que venir porque se ama a la Virgen de Linares y a Córdoba. No se puede subir cobrando, ni hacer un negocio a costa de ésta y de la Romería hermana de Santo Domingo.

Preguntémonos qué podemos hacer por Córdoba y por la Virgen de Linares, amemos a ambas, no traicionemos nuestra esencia y cumplamos con nuestra ciudad la hermosa plegaria de Pablo García Baena:

Danos el signo de que somos hijos
indignos, pero tuyos. Sea ligera
tu tierra a nuestros huesos, y al aliento
último suba como flor
tu nombre,
Córdoba nuestra

Cuarta parada, Barrio de San Lorenzo: La Tradición

La Romería de la Virgen de Linares se interna en la Ajerquía y llega al Barrio de San Lorenzo. El bello templo parroquial fernandino de San Lorenzo le abre las puertas y le recuerda que él y el Santuario nacieron juntos, que allí se acogió la Virgen durante la Guerra Civil y que durante siglos, era la última parroquia antes de llegar al Santuario serrano.

La vecina iglesia de María Auxiliadora, bastión centenario salesiano en Córdoba, saluda a la Romería con alegre repique de campanas. La iglesia del convento de los trinitarios refleja en su gran fachada los rayos del sol que iluminan ya a la Romería. Los vecinos del barrio se agolpan en las aceras.

La Romería de la Virgen de Linares se encuentra aquí con su cuarta carroza invisible: La Tradición enriquecida por la Historia.

Una Tradición y una Historia que han narrado las fuentes y analizado historiadores como Luis María Ramírez de las Casas Deza, Enrique Redel, Miguel Ángel Ortí Belmonte y Rafael Vázquez Lesmes.

La Virgen de Linares está intrínsecamente conectada con uno de los hechos más trascendentales en los más dos mil años de historia de Córdoba: su Reconquista por Fernando III el Santo en 1236.

Llega la Virgen a Córdoba con el rey castellano, presto a ayudar a la cabalgada que unos meses antes ha puesto pie en la muralla islámica cordobesa por el sitio que hoy conocemos como Puerta del Colodro. El Rey Santo acampa en las afueras de la ciudad y coloca a la Virgen en una atalaya mora. El 29 de junio de 1236 el alminar de la Mezquita de Córdoba vuelve a ser torre de la Catedral y la cruz saluda desde allí a la que desde entonces se conocerá como Virgen Capitana o Virgen Conquistadora.

No se sabe exactamente el porqué del nombre de Linares, la actual imagen de la Virgen es del siglo XVI de autor anónimo y la iglesia se construyó a principios de esa centuria, pero es cierto y está constatado que el torreón cuya planta baja ocupa el Santuario es medieval y que desde el siglo XIII se venera a la Virgen de Linares en este lugar.

Nuestra secular fe y devoción en Nuestra Señora la Purísima Concepción de Linares y la existencia de la Hermandad que le rinde culto, son testimonio de que Córdoba, crisol de culturas, poseedora de un rico y variado pasado, hunde sus raíces y aporta sus frutos a la cultura occidental y cristiana.

En esta carroza de la Tradición resuenan con eco especial los versos de Ramón Medina:

Virgen Santa de Linares,
Reina pura y seductora,
Divina Conquistadora
de nuestra ciudad sin par.
Es tu bello Santuario,
entre jaras y lentisco,
santo y celestial aprisco de la fe,
refugio de tu amor
para la Cristiandad.
Hoy tus hijos cordobeses,
flores vienen a ofrendarte,
para repetir las preces, al rezar,
igual que el santo Rey,
postrados en tu altar

Quinta parada, el Puerto de la Salve: María

Son las doce del mediodía y la Romería, ya en pleno campo, llega al Puerto de la Salve. Se llama así porque desde allí se comienza a divisar el Santuario y los romeros rezan el Ángelus y cantan la Salve.

Puerto de la Salve; empieza
a verse la espadaña
de la ermita, a la que baña
Natura con su belleza.
Y la Salve ya se reza
desde todos los lugares
convertidos en altares
con ritmo de poesía
(Ángel Fdez Dueñas)

Dios te salve, Virgen Pura.
Reina del Cielo y la Tierra;
Madre de misericordia,
de gracia y pureza inmensa,
vida y dulzura, en quien vive
toda la esperanza nuestra.
A ti, Reina, suspiramos,
gimiendo y llorando penas,
en aqueste triste valle
de lágrimas y miserias.
Ea, pues dulce Señora
Madre y abogada nuestra,
esos tus hermosos ojos
a nosotros siempre vuelvas,
y a Jesús, fruto bendito,
de tu vientre hermosa perla,
después de aqueste destierro
en el cielo nos le muestra.
¡Oh clementísima Aurora!
¡Oh piadosísima Reina!
¡Oh dulce Virgen María
de Linares, madre nuestra!
Pues eres reina del Cielo,
alcanzad de vuestro Hijo
la salud para este pueblo,
para que todos te alaben
en la Tierra y en el Cielo
(Salve a Nuestra Señora de Linares)

Como no podía ser de otra manera, en el Puerto de la Salve se une a la Romería la carroza definitiva, la de María Inmaculada.

Fue nuestro país el primero que intuyó esta pureza de María. Nuestra historia y arte están salpicados de ejemplos. De los labios del pueblo brotó espontáneamente la plegaria: “¡Ave María Purísima! ¡Sin Pecado Concebida!”. Y en hogares y colegios aprendimos antiguas canciones que definían a María como más pura que el sol y más hermosa que las perlas ocultas en los mares y proclamaban que ella fue la única entre los mortales librada del pecado de Adán.

La Purísima Concepción de María figura en el nombre de la Virgen y de la Hermandad de Linares. Sus atributos iconográficos característicos lucen en la bendita talla: media luna y querubín a los pies y rayos de sol saliendo de toda la imagen. No es extraño que aparezca el Niño Jesús en sus brazos, pues hasta bien entrado el siglo XVII no se establece en la iconografía concepcionista la Virgen sola.

En ti ¡Oh Madre amada!
Que toda Córdoba adora
por ser su Conquistadora,
creemos representada
la primera Inmaculada.
Por eso en primavera,
toda la ciudad entera
viene a la serranía
para rendir la romería
a su Concepción Romera
(Ángel Fdez Dueñas)

Te pido, María Inmaculada, por la Hermandad que guarda tu culto. Afiánzala, oriéntala y protégela.

Pero, además, en este Pregón de abril de 2005, yo quiero elevarte, María, dos nombres muy especialmente. Intercede por el alma del gran Papa Juan Pablo II, que hizo santo y seña de su amor hacia ti. Y guía en su pontificado al nuevo Papa, Benedicto XVI. Unamos nuestras oraciones por la Iglesia universal y por ellos.

Y en nombre de la Hermandad de la Virgen de Linares, solicito ahora, de todos los presentes, un aplauso de apoyo, pleno de alegría, para nuestro Santo Padre Benedicto XVI.

Ante el Santuario de la Virgen de Linares

Y llega la Romería al Santuario donde nos espera la Virgen de Linares. Salimos de la Catedral y llegamos a la Ermita, haciendo el viaje inverso que efectuaron hace 769 años Fernando III y nuestros antepasados.

Para los romeros es la hora de dar gracias ante la Virgen, hora del descanso, la alegría, la canción, de hacer de la comida un brindis a la amistad y al amor. Es tiempo de recuerdos hacia los ausentes, planes futuros y confidencias... Es la ocasión de dejarse seducir por el aroma de la incomparable primavera cordobesa.

Y para este pregonero es hora de terminar el pregón.

¡Cordobeses, cofrades, peñistas, romeros, amigos todos! Cuidemos esas cinco carrozas que nunca deben faltar en la Romería de la Virgen de Linares: la Fe, la Hermandad, Córdoba, la Tradición y María.

Tener Fe, apoyar a la Hermandad, querer a Córdoba, respetar la Tradición y amar a María. Esas son las claves de la Romería. Que siempre estén presentes, listas y engalanadas en nuestras mentes y corazones. Si una de ellas se pierde o se descuida, la Romería traicionará sus raíces y la devoción a la Virgen de Linares tendrá los días contados.

¡Cordobeses, acudamos todos a la Romería el 1 de mayo!

Gracias inmensas por escucharme. Gracias por permitirme pregonar a la Virgen de Linares, paisaje feliz y amoroso en mi infancia, devoción profunda en mi madurez. Gracias a ti, Madre, a la que tantos favores debo:

¡Qué dulce sueño, en tu regazo, Madre mía de Linares!
Soto seguro y verde entre corrientes rugidoras,
alto nido colgante sobre el pinar cimero,
azahar en quien Dios se posa como un dorado sol,
¡Oh! Tú, Virgen Conquistadora creación de su amor,
déjame que contemple, tras tus ojos bellísimos,
los ojos apenados de mi madre terrena;
permíteme que piense
que posas un instante tu divina carga
y me tiendes los brazos,
me acunas en tus brazos,
acunas mi dolor,
nombre que implora Córdoba,
Virgen de Linares, Madre:
Dormir quiero en tus brazos hasta que en Dios despierte

¡VIVA LA VIRGEN DE LINARES! ¡VIVA CÓRDOBA!


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