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publicado en la prensa, en el primer aniversario de la muerte de nuestro sacristan honorario perpetuo.
d. antonio ruiz rubio

 

Una vida al servicio de la Virgen de Linares

Diario Córdoba 13 / 05 / 1990

ÁNGEL MUÑOZ REYES


Va a cumplirse un año de la muerte de un cordobés consagrado al mejor desarrollo de nuestras fiestas tradicionales, ejemplo señero de hombre de bien, ilustrado cristiano, donde repartió brizas de amor y de Paz en el Santuario de Nuestra Señora, la Virgen de Linares.


Antonio Ruiz Rubio, sacristán Honorario Perpetuo de la Hermandad, subió al cielo, junto a su Virgen, el 13 de mayo de 1989.


Un hombre lleno de amor y bondad hacia la Virgen capitana, donde estuvo a cargo de la sacristía, 52 años perteneciendo a la delegación de cultos, llenando de semilla cristiana todos los caminos y lugares del Santuario, con su amor fraterno: cuántos rosarios ha desgranado durante todos estos años ante el altar de la Virgen de Linares; cuántas ocasiones y súplicas ha dirigido; cuántas gracias y licencias ha pedido para todos nosotros y cuántas veces ha cantado la salve popular.


Falleció a los 70 años de edad porque había entregado demasiado su corazón, y había volcado toda su vida en el cuidado de su Virgen y en su Santuario.

 

Precisamente, falleció en la primavera, cuando las flores dan su perfume y su belleza, cuando la sierra en flor muestra sus lindos multicolores en sus llanos y laderas, donde los pajarillos cantan con alegría como ave María en su honor, así fue recibido en la casa de Dios, con el camino lleno de flores de primavera y de incienso derramado del cielo.


Nuestro recuerdo y cariño nos lleva a escribir estas letras, precisamente en los días de nuestras fiestas tradicionales y Romeras, donde el triduo se celebra en el Santuario desde el día 6 al 20 de mayo, así como la Ofrenda de Flores a la Santísima Virgen, el día 13; el mismo día que falleció nuestro hermano Antonio, siendo este día, la Fiesta de la Virgen de Fátima y día de Pentecostés, diciendo Antonio; este es un día bonito para morir, porque la luz celestial se enciende y mi llama se apaga.


Antonio entró en la comisión de cultos siendo hermano mayor Antonio Ramírez López, donde estuve con él 20 años, pasando después, con esa buena junta, promovedora del resurgimiento de la misma del año 1955 al 1957 siendo hermano mayor Baldomero Moreno Espino, siguiéndole once nuevas juntas directivas, las cuales aprovechó para Inculcarles su amor y su cariño, donde con todos se compenetró y animó para llevar con gran ilusión la Hermandad; cumpliendo en este cargo sus bodas de oro, siendo hermano mayor Antonio Rodrí­guez Carretero y Criado.

No queremos dejar pasar su aniversario, porque hombre de esta talla, pujanza humana y valía debe permanecer indeleble en el recuerdo y en el sentimiento. Ahí está su trabajo lleno de honradez y abnegación, que da fuerzas y brillo, para que todos sigamos con sumo amor su ejemplo, donde dejó una huella grande de humanidad y de cariño fraterno hacia su Virgen, La Purísima Concepción de Linares.


Nosotros, los hermanos de la Hermandad de la Virgen conquistadora, le pedimos al Señor y a la Señora que nos veamos en esa otra parcela que tiene en el cielo celestial, reservada a los amigos y hermanos de la Hermandad de Linares y Santo Domingo.