ABC CORDOBA 26- 03- 2.006

Historia
La Imagen
La Ermita
Cultos y Actividades
Curiosidades
Fotografías
Cancionero

EDICIÓN IMPRESA - CÓRDOBA

TRAS LAS HUELLAS DE FERNANDO III


Cincuenta y cinco miembros de la Real Hermandad de San Fernando de Madrid visitaron ayer la ciudad para rendir tributo al primer rey que subió a los altares y que destacó no sólo por sus gestas militares sino por su «alto concepto de la familia, de España y del cristianismo»

POR R. A.

Los hombres ejemplares merecen un homenaje perpetuo. La Real Hermandad de Caballeros de San Fernando rindió ayer tributo en Córdoba al primer rey español que subió a los altares en 1671 y que, más de cuatro siglos antes, recuperó la provincia para la Corona de Castilla. Pero, más allá de las gestas castrenses y de los méritos políticos, la representación de la noble corporación que, procedente de Madrid, recorrió ayer los lugares «fernandinos» de la capital quiso dar testimonio de su profunda admiración por una persona de carne hueso que se distinguió en su época por «los altos principios familiares y religiosos que lo guiaron, y que hoy en día siguen vigentes y deberían servirnos de ejemplo a todos».

La frase entrecomillada pertenece a Feliciano Calvo González, el presidente de la Real Hermandad de San Fernando, que encabezó la delegación de cincuenta y cinco caballeros y damas que comenzó la jornada con una conferencia de la Sociedad Andaluza de Estudios Histórico-Jurídicos en el Palacio de Orive -a cargo de Rafael de Aguilar Molleja, marqués de la Vega de Armijo- y la finalizó con una misa en el santuario de Linares oficiada por el canónigo Fernando Cruz-Conde. En el patio de los Naranjos, después de visitar la capilla de San Fernando, Calvo insistía ayer en la altura de miras que guió los pasos de Fernando III, conquistador de Córdoba en 1236. «Se trata de un hombre que es digno de elogio en todos los sentidos, porque fue un buen militar y además su concepto de la familia era envidiable: caritativo, cariñoso con sus hijos, cristiano como pocos, luchador infantigable por la unidad de España», suscribía el presidente de la Hermandad. «Por eso logró ser santo en medio del mundo, que es lo difícil, y no enclaustrado un monasterio», añadía Calvo, que no se cansaba de subrayar la actualidad del ideario del personaje histórico que ayer le trajo a la capital. «Es la hora de reivindicar ese carácter religioso y español».

En la gestación de la breve gira cordobesa de la noble institución ha sido fundamental el interés de Rafael de Aguilar y Poyatos, Conde de Bobadilla e hijo del Marqués de la Vega de Armijo. El joven ilustre se puso en contacto con la organización que dirige Feliciano Calvo cuando, hace tres años, descubrió que en la provincia funcionó entre 1953 y 1967 una Hermandad de Caballeros de San Fernando, que terminó por desaparecer sin que se conozcan con exactitud las causas.

«Localicé a quien fue su secretario, Fernando Naval, quien me facilitó más documentación sobre la entidad, y que estaba depositada en la iglesia de San Fernando» de la Huerta de la Reina, manifestaba ayer Rafael de Aguilar y Poyatos, que ingresó en la Orden madrileña el pasado mes de noviembre junto a Julián Hurtado de Molina y Delgado, que también ha colaborado en la organización del viaje de los cincuenta y cinco caballeros y damas de San Fernando madrileños.

De Aguilar y Poyatos y Hurtado de Molina forman parte desde entonces de una distinguida relación en la que figuran, entre otros, el cardenal Rouco Varela; el ex jefe de la Casa del Rey Sabino Fernández Campo; y el ex alcalde de Madrid José María Álvarez del Manzano. Todos ellos admiran el perfil de un rey santo cuyo legado está presente en todo el casco histórico de Córdoba, de las iglesias fernandinas al Alcázar de los Reyes Cristianos.

 

volver a noticias