El Día de Córdoba 09- 05- 2.005

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Participacion de las hermandades en el mayo cordobes

Un cierre floral a la fiesta de linares

Decenas de fieles acuden al santuario para sistir a la fiesta de regla de la Virgen, la última celebración tras el pregón y la romería que tuvo lugar la semana pasada
POR Rafael C. Mendoza

Menos multitudinaria que la romería que tuvo lugar el pasado fin de semana o la de Santo Domingo de finales del mes de abril, pero por ello, más recogida, íntima y familiar. Así fué a grandes rasgos la fiesta de regla de la Hermandad de la Virgen de Linares, la última ceremonia del programa de actos que inició Juan José Primo Jurado con la lectura del pregón y que continuó con la marcha de las carrozas y los romeros a la ermita de la también conocida como la Capitana. A ella se encomendó el rey Fernando III cuando procedió a la conquista de la ciudad (1236) y , cerca de ocho siglos después, fué esta misma advocación la que hizo que varias decenas de cordobeses, al igual que el santo monarca, se dirigieran al santuario para reclamarle protección en sus vidas y en las de sus hijos.

Clara de tres años de edad, y los trillizos Auxi, Rafi y Ángel, también de tres años, constituyen el mejor ejemplo de que la fiesta de la Virgen de Linares es una tradición popular que pasa de padres a hijos. Al igual que sus progenitores hicieron hace 20 ó 30 años, estos cuatro niños también le llevaron un ramo de flores a la Virgen. En el caso de los trillizos, su madre, de nombre Auxiliadora, les compró a cada uno un ramillete de claveles de color rosa y margaritas. Clara, por su parte, le entregó un ramo de flores que había cogido hacía unas horas en los alrededores del santuario. "Antes era así, porque no teníamos apenas dinero para comprar flores y lo que hacíamos era buscarlas en el campo para que la Virgen no se quedara sin ellas" destacó el padre de Clara, Manuel.

El colorido y el perfume de las rosas, los claveles, las margaritas y los gladiolos, entre otras especies florales, y la presencia de los niños en este paraje de la sierra cordobesa dominaban la escena. Junto a ellos estaban sus padres y abuelos y los representantes de la Hermandad " Hoy no estamos tantos como pudo haber la semana pasada en la romería, pero puede decirse que disfrutamos más y estamos más a gusto", señaló Manuel, quien destacó que por primera vez la misa de la fiesta de regla se celebraba al aire libre. Por la tarde, los mismos que en el mediodía compartieron la eucaristia acompañaron a la Capitana en procesión por el puente, la alameda y la llamada Cuesta de la Penitencia. La Virgen iba adornada con las flores que, entre otros, les habían entregado los trillizos y Clara.

Al margen de la festividad religiosa, los ciudadanos que acudieron al santuario aprovecharon este último homenaje a la Virgen de Linares para convertir el entorno de la ermita en una zona de peroles. La propia Hermandad, como cada año también celebró un perol. Una de las mujeres que asistieron a la misa indicaba que el olor de las flores "prácticamente se confundía", con el de las sardinas, las chuletas o el arroz que estaban cocinando en la parte baja del santuario de la Virgen



 

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